1.La Mirada
Son muchas las veces en las que las personas, en algún momento de su vida, se preguntan sobre su vida, ya desde hace miles de años las personas se preguntan lo que son, de donde vienen, y sobre todo, a donde van, que es lo que hay después, si es que realmente hay algo…
Mi nombre es Hayley, y como muchas personas antes que yo, me plantee mi existencia en este mundo. Nunca fui creyente y de echo sigo sin serlo, al igual que no era creyente en lo referido a la religión , tampoco creía en la existencia de lo paranormal, ni en fantasmas, monstruos ni nada por el estilo… ahora, por el contrario, puedo asegurar la existencia de los fantasmas, ya que yo, soy uno de ellos.
Creeréis que estoy loca, os entiendo, ya que en vuestro caso pensaría lo mismo, pero puedo aseguraros que los fantasmas existimos.
Desde hace un par de años vago por el mundo en el que vivía, pero es distinto a como lo veía, ahora las cosas tienen un color distinto, las personas irradian luz de diferentes colores dependiendo de sus estados de ánimo, de las cosas que estén haciendo en ese momento… supongo que esa luz que irradian es lo que se suele denominar aura ¿No? También puedo ver a los que como yo, existen de una manera distinta, mezclados entre vosotros, vagando sin rumbo fijo como yo.
Supongo que pensáis que me siento orgullosa y contenta de poder seguir viviendo aunque sea de manera distinta, de no estar muerta, pero eso no es así en absoluto.
Lo que me llevo a esta situación fueron las comeduras de cabeza, el estar siempre dándole vueltas a todo, preguntándome siempre la razón de mi existencia, no me sentía bien conmigo misma, el hecho de levantarme cada día en una vida que no quería vivir me parecía horrible por lo que en un acto de cobardía por no poder afrontar mi vida y seguir adelante, me suicide.
En el momento en que lo hice no pensé en las consecuencias, solo pensé en mi misma, no pensaba en lo que pasaría con mi familia, con mis amigos… simplemente me sumergí en un profundo sueño del que pensé que nunca más despertaría, que todo acabaría ahí y podría descansar en paz para siempre.
Me equivoque como con otras muchas cosas. Sigo viviendo, de una manera distinta, yo lo veo como una especie de castigo procedente de algún lado, existo viendo la infelicidad de mi familia, de algunos de mis amigos, veo también la felicidad de algunos momentos como las fiestas y celebraciones, momentos en los que me gustaría poder estar con ellos y poder compartirlos juntos, por el contrario los veo desde fuera, como si de una película se tratase, muchas veces quiero decirles que los quiero, que los echo de menos, que estoy bien y que no se preocupen por mí, pero no pueden oírme por mucho que les grite…
Mi situación de ahora no la recomiendo, es un sentimiento de agonía y pena constante…
Pero desde mi suicidio hasta ahora han pasado ya unos dos años más o menos, he aprendido a llevar esos sentimientos de una manera un poco más llevadera, ignorándolos muchas veces. He intentado también relacionarme con los que son como yo, criaturas entre la vida y la muerte, de existencia etérea, pero lo único que he conseguido son miradas vacías, sin señales de percepción de nada de lo que les rodea. Muchas veces pienso si es así como acabare, vagando sin nada por lo cual poder sonreír al menos una vez como cuando ves las caras de tu familia y amigos cuando abren los regalos de navidad o cenan todos juntos. Me pregunto también cuantos años llevaran ellos en la misma situación en la que estoy yo… son preguntas para las cuales no tengo ninguna respuesta… pero me gustaría poder contestar…
Todo esto ha cambiado en un segundo, en uno de los muchos días q vagaba sin rumbo, como siempre, me tropecé con él. Tendrá unos 20 años más o menos, uno más de los que yo tendría de no haberme suicidado. El es alto, bastante más que yo, pero lo que más me llamo de atención fueron sus ojos, y el que se supone q los vivos no pueden verme y cuando me encontré con el por casualidad, me miro con unos ojos negros que parecían saber todo lo que le rodeaba…
2. Palabras
Y asi debia ser. porque una media sonrisa apareció en su rostro, o eso fue lo que a mi me pareció.
Me quedé petrificada, si saber que hacer y sin creer realmente que eso estuviese pasando, lo único que fi capaz de hacer fue quedarme mirando con cara de incredulidad.
Tardé un rato en reaccionar, para cuando lo hice él ya había desaparecido entre la multitud que abarrotaba la calle, intenté econtrarlo con la mirada, pero fue algo imposible.
Los dias siguientes los dediqué a buscarlo,en algunos momentos con cierta necesidad de entender lo que había sucedido, quería confirmar que podía verme, queria saber el porqué.
Pasaron varios dias hasta que volví avrlo de nuevo, al principio no lo reconocí, llevaba gafas oscuras,el pelo recogido enuna coleta baja e iba vestido completamente de negro, con una sudadera y un pantalón, no pude evitar fijarme en él, su pelo negro, su espalda ancha, su piel blanca... Me fijé en su manera despreocupadade sentarse en el banco del parque. Pareció darse cuenta de que lo miraba, por lo que se sacó las gafas y pude verle esos profundos ojos negros que quizás pudieran verme.
Como si supiera en lo que estaba pensando me sonrió como la primeravezque lo vi e hizouna leve reverencia con la cabeza a modo de saludo.
Me giré instintivamete y miré si había alguien detrás de mi a quién el extraño chico saludaba, ycuando hube comprobado que solo estaba yo, lo volví a mirar y él medevolvió la miradaconuna sonrisa divertida en la cara.
Sin poder evitarlo las palaras surgieron de mi boca sin sentido y atropelladamente.
